Sellado cortafuego en pasos de instalaciones paso a paso
Publicado el por DECO Distribució · Protección al fuego
Un tabique o un techo resistente al fuego solo funciona si es continuo. En cuanto un electricista, un fontanero o un instalador de climatización lo atraviesa, aparece un hueco por el que el fuego y, sobre todo, el humo pueden pasar al sector de al lado en muy poco tiempo. El sellado cortafuego de esos pasos es la parte de la protección pasiva que más se descuida en obra, porque llega al final, la hacen gremios distintos y nadie se siente responsable. En este artículo repasamos cómo se resuelve bien, qué sistema conviene en cada caso y qué errores vemos con más frecuencia.
Por qué un paso de instalaciones rompe la sectorización
Cuando un proyecto define un sector de incendio, los elementos que lo delimitan (tabiques, forjados, falsos techos con función de protección) deben mantener una resistencia al fuego determinada. Si ya conoces los conceptos de estabilidad, integridad y aislamiento, sabrás que el paso de una tubería afecta sobre todo a la integridad (E) y al aislamiento (I). Lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre protección pasiva y sectorización.
El problema no es solo el hueco que queda alrededor. Cada tipo de instalación se comporta de forma diferente ante el fuego:
- Tuberías plásticas (PVC, polipropileno, multicapa): se ablandan y desaparecen, dejando un agujero del diámetro completo del tubo.
- Tuberías metálicas: no se queman, pero conducen el calor y pueden encender materiales al otro lado del muro.
- Cables y bandejas: el aislamiento de los cables arde y propaga la llama, y entre cable y cable quedan huecos difíciles de rellenar.
- Conductos de ventilación: son autopistas para el humo si no llevan compuerta o protección específica.
Por eso no existe un único producto que sirva para todo. Hay que elegir el sistema según lo que atraviesa el elemento y según el tipo de elemento atravesado.
Los principales sistemas de sellado cortafuego
Masillas y selladores intumescentes o ablativos
Son la solución más habitual para huecos pequeños alrededor de tuberías metálicas, cables sueltos o juntas lineales. Las masillas intumescentes se expanden con el calor y cierran el espacio que deja el material que se degrada; las de tipo ablativo o acrílico resistente al fuego mantienen el sellado sin expandirse tanto. Se aplican con pistola, igual que una masilla convencional, pero siempre respetando la profundidad y el material de fondo que indica el fabricante.
Collarines y abrazaderas intumescentes
Para tuberías plásticas de cierto diámetro, la masilla no basta: cuando el tubo desaparece, el hueco es demasiado grande. El collarín es una carcasa metálica con material intumescente en el interior que, al calentarse, se expande hacia dentro y estrangula el tubo hasta cerrarlo. Se fija a la cara del tabique o del forjado, normalmente por el lado expuesto o por ambos lados según el ensayo del producto.
Vendas o envolventes intumescentes
Funcionan con el mismo principio que el collarín, pero en formato de banda que se enrolla alrededor de la tubería y se introduce dentro del hueco. Son útiles cuando hay poco espacio para fijar un collarín o cuando el paso está muy cerca de otros elementos.
Paneles, morteros y espumas para huecos grandes
Cuando por un mismo hueco pasan muchas instalaciones (bandejas de cables, varias tuberías, conductos), se suele cerrar con paneles de lana mineral recubiertos con pintura o mastic resistente al fuego, completados con masilla en los encuentros. En forjados también se usan morteros cortafuego. Las espumas cortafuego son prácticas para rellenar huecos irregulares, pero solo dentro de los límites de tamaño y de aplicación que marque su documentación.
En Deco trabajamos con soluciones de protección al fuego de fabricantes como Promat, que ofrecen sistemas ensayados para estos casos.
Lo que de verdad importa: el sistema ensayado
Un sellado cortafuego no se valora por el producto aislado, sino por el conjunto ensayado: el tipo de elemento constructivo (tabique de placa de yeso laminado, muro de fábrica, forjado de hormigón), su espesor, el tipo y diámetro de la instalación, el material de fondo y la cantidad de producto. Si cambias una de esas variables, la clasificación ya no está garantizada.
Antes de empezar, conviene tener a mano:
- La resistencia al fuego exigida al elemento que se atraviesa, según el proyecto y el CTE DB-SI.
- La documentación técnica del producto (declaración de prestaciones, evaluación técnica o informe de clasificación) donde aparezca nuestro caso concreto.
- Las instrucciones de instalación del fabricante, que suelen incluir distancias mínimas entre pasos, profundidad de sellado y si se aplica por una o por las dos caras.
Si el caso de obra no aparece en la documentación, no hay que improvisar. Es mejor consultarlo: en muchos casos el fabricante tiene una solución alternativa o un informe técnico que la cubre.
Cómo sellar un paso en un tabique de placa de yeso laminado
El caso más frecuente para nuestros clientes es un tabique de pladur con resistencia al fuego atravesado por varias instalaciones. El proceso general es este:
- Abrir el hueco con el tamaño justo. Cuanto más ajustado, más fácil es cumplir con la holgura máxima que admite el sistema. Un agujero hecho a golpes obliga a rellenar mucho y suele quedar fuera del ensayo.
- Reforzar el perímetro si el sistema lo pide. En huecos grandes es habitual enmarcar con perfilería y tiras de placa, para que el sellado tenga un soporte firme.
- Colocar el material de fondo. Lana mineral de la densidad indicada, bien compactada, para que la masilla tenga la profundidad correcta y no se pierda dentro del tabique.
- Aplicar el sellador o fijar el collarín. Con la cantidad y en las caras que marca el fabricante, sin dejar burbujas ni zonas sin cubrir entre cables.
- Identificar el sellado. Una etiqueta con el sistema empleado, la fecha y la empresa instaladora facilita las inspecciones y el mantenimiento.
Para todo ello sirven las mismas herramientas y consumibles del instalador: pistola de masilla de calidad, cúter, sierra de corona para abrir los pasos limpios y, en obras grandes, una buena planificación por plantas.
Errores habituales en obra
- Usar espuma de poliuretano convencional. Rellena, pero arde. Es probablemente el error más extendido.
- Sellar con yeso o mortero cualquiera pasos de tuberías plásticas, que al desaparecer dejan el hueco abierto.
- Sellar solo una cara cuando el sistema exige las dos, o al revés, colocar el collarín en la cara equivocada.
- Agrupar demasiadas instalaciones en un mismo hueco sin respetar las distancias mínimas entre ellas.
- Volver a abrir el paso para añadir un cable meses después y no rehacer el sellado.
- Dejarlo para el final sin responsable claro. Conviene acordar desde el principio quién sella cada paso y revisar planta por planta antes de cerrar techos.
Coordinación entre gremios
La mayoría de problemas no son técnicos, sino de organización. El instalador de pladur cierra el tabique, después llegan las instalaciones y perforan, y cuando se cierra el falso techo nadie ha sellado. Funciona mucho mejor fijar un orden: tabique montado, pasos replanteados y abiertos, instalaciones pasadas, sellado y revisión, y solo entonces cierre de techos. Un control fotográfico de cada paso sellado ayuda mucho cuando llega la inspección o la dirección facultativa pide justificación.
El siguiente paso
Si tienes una obra con sectores de incendio y muchos pasos de instalaciones, cuéntanos qué elementos se atraviesan y qué resistencia exige el proyecto. En Deco os asesoramos para elegir el sistema adecuado con la documentación del fabricante, preparamos el pedido completo y lo llevamos a pie de obra desde nuestros almacenes de Cornellà de Llobregat (Barcelona) y Lleida. Contacta con nosotros para pedir presupuesto o asesoramiento, o consulta los productos disponibles en Decolink, nuestra tienda online.



